miércoles, 30 de septiembre de 2009

...


Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.

Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?

Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Jorge Luis Borges

1 comentario:

ALX AND1N0 dijo...

Tremendo Borges. No sé mayor cosa sobre su vida personal, pero parece que entendía perfectamente los padecimientos asociados a la pérdida y la ausencia.

En ese contexto, se me viene a la mente la introducción del cuento del Aleph, también de Borges:

"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación."

La ausencia del poema de Borges es devastadora. No se limita a la reclusión en la oscuridad, sino que lo cubre y lo expone por completo a donde vaya, como el sol inclemente de un día sin fin.

Gracias por compartirlo...y perdón por mi "testamento" :)