viernes, 12 de diciembre de 2008

¡Último día!


No. Afortunadamente el circo no ha regresado. Es solo que hoy es mi último día laboral de este año. Oficialmente termino el lunes 15, me voy a mis vacaciones anuales y nos vemos en enero del siguiente año. Pero esta vez saldré el 12. Si no fuera por las razones que son, estaría dando brincos de felicidad, pero desafortunadamente este año ha sido uno de esos años en los que me han pasado cosas que solo le pasan a otros, nunca a uno.
Primero, me compré un carro chueco. De plano chueco. A los pocos meses de haberlo comprado le tronó la computadora que costaba un tercio del valor real del vehículo. Me salió mucho más barato comprarle el motor que la misma computadora y ahora ando un Chévrolet Celta con motor Toyota. Eso sí, mucho más potente y presumido, pero solo casi ocho meses después de que iniciara el calvario.
Luego la salud. NADA, ni el amor, ni el dinero, ni el trabajo, ni mi peso, ni mi madre preguntándome cuándo voy a tener hijos ("yo a tu edad ya tenía 6!!"), NADA me aplasta tanto como los problemas de la salud. Y este año me he enfrentado con cosas que de plano creí que no me iban a pasar a mi. Al menos antes de los 40...
Sin embargo, tendré que terminar el año lidiando con eso. Perdiendo mi valioso tiempo.
Otra vez se ha aplazado mi tan deseado viaje solita por algún hotel de montaña con 6 libros, 3 botellas de vino y otras hierbas...
He hecho y sigo haciendo un esfuerzo conciente y contínuo de mantener la mejor de las actitudes ante cualquier cosa que venga. Hasta ahora lo he logrado. La navidad no me ayuda porque es una época triste, pero se que lo voy a conseguir.
Espero poder tener algún espacio las tres semanas siguientes para postear desde algún lugar que no sea mi oficina, desde donde siempre he posteado.
Si no, que pasen una feliz temporada con sus amigos y familiares y nos vidrios el otro año.